El crecimiento económico esquiva a los negocios más pequeños, que declaran reducciones de los márgenes y dificultades para generar beneficios ante las elevadas cargas, según el 'Barómetro de primavera de 2026' del Consejo General de los Colegios de Gestores Administrativos.
El contexto de crecimiento económico está permitiendo a las pequeñas y medianas empresas mantener el pulso de la actividad, no sin trabas crecientes que al mismo tiempo estrechan sus márgenes de beneficio. Concretamente, una de cada cinco pymes registraron pérdidas en 2025, pero más significativo es que, de ellas, el 26% incurrió en esta situación deficitaria a lo largo del pasado año. Es decir, la acumulación de cargas en muchas ocasiones forzadas por la agenda legislativa del Gobierno como el aumento sostenido de los costes laborales y fiscales ha ido erosionando los márgenes especialmente de los negocios más pequeños, hasta tal punto que ya son un 42% los que no logran generar beneficios.
Así se desprende del Barómetro de primavera de 2026 que elabora el Consejo General de los Colegios de Gestores Administrativos, donde el 20,1% de las empresas cerró el pasado ejercicio en pérdidas, mientras que un 22,3% adicional lo hizo en una situación de equilibrio, sin generar beneficio. "Es decir, más de cuatro de cada diez empresas no están generando rentabilidad, siempre y cuando entendamos que la rentabilidad está en la cifra de beneficios en comparación con el volumen de los activos o con el patrimonio neto", señalan los Gestores Administrativos. Siendo un 57,6% los negocios que sí lograron incrementar sus márgenes.
No obstante, las cifras resultan llamativas en un contexto de crecimiento sostenido de la actividad, aumento del empleo y consumo privado robusto, como arrojan las cifras de Contabilidad Nacional del INE. "Lo preocupante no es solo cuántas empresas están en pérdidas, sino cuántas han pasado a estarlo ahora. Eso es lo que indica hacia dónde nos dirigimos", apunta Fernando Jesús Santiago Ollero, presidente del Consejo General de Gestores Administrativos, cuestionado que a pesar de las cifras positivas a nivel general se vislumbra una mayor capacidad de crecimiento "si las reglas, el marco regulatorio y las decisiones de política económica fueran las correctas y adecuadas" .
En este sentido, el 41,3% de las empresas ha incrementado sus ventas en 2025, lo que refleja el cierto dinamismo económico. Sin embargo, ese aumento de ingresos no se traduce en una mejora equivalente de los resultados. La consecuencia es clara: una compresión generalizada de márgenes, donde el esfuerzo adicional no se convierte en beneficio, sino en mera supervivencia, advierten los Gestores.
"Las empresas están haciendo más para conseguir menos. Están vendiendo más, trabajando más, asumiendo más riesgo... pero con menor retorno. Y eso no es sostenible en el tiempo", advierte el presidente del Consejo General. "Esta conducta de las pymes es consistente con el escenario macroeconómico en el que estamos entrando donde la 'estanflación' define muy bien un crecimiento muy bajo (valor añadido estancado) combinado con un incremento de los costes (inflación)".
En este sentido, los negocios no solo hacen frente a un entorno económico complejo y de elevada incertidumbre, sino que también la regulación interna ejerce una presión imposible de esquivar que termina por generar el caldo de cultivo para la erosión de la rentabilidad de los negocios.
Según el Barómetro, el 69,1% de los gestores administrativos percibe un aumento de la presión fiscal, mientras que el 81,85% señala los costes laborales como uno de los principales problemas y el 84,56% apunta a la incertidumbre económica como un elemento determinante.
Una suma de factores que termina por minar el ánimo de los empresarios, en tanto que el 56,15% de los profesionales considera que el riesgo empresarial está aumentando, mientras que cerca de un 19,2% de las empresas presenta ya problemas graves de liquidez. Precisamente, un porcentaje similar de las empresas que declaran pérdidas es el de aquéllas que aumenta sus necesidades de financiación, con lo cual, donde hay un beneficio neto negativo también hay un flujo libre de caja negativo. "Cuando la presión viene de todos los frentes -costes, impuestos, incertidumbre-, lo que se reduce no es solo el margen sino también la capacidad de resistir en el tiempo", explica Fernando Santiago.

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