La firma electrónica estandarizada permite a cualquier cliente suscribir una póliza en apenas unos minutos, con plena validez jurídica y la tranquilidad de que el corredor sigue estando en el centro del proceso. Es él quien valida los documentos que se envían a sus clientes, quien supervisa la firma y quien aporta los datos necesarios para que el proceso se cierre con plena validez. Eso aporta seguridad a todas las partes, pero también supone un evidente incremento del riesgo de la actividad del corredor.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA PYMESEGUROS Nº 148
La digitalización del sector asegurador ha dado un salto cualitativo con la implementación de la póliza digital, una iniciativa impulsada desde la plataforma CIMA que ya se ha convertido en referente para compañías, asociaciones y corredores. Sin duda, un proyecto que transformará la contratación de seguros en España. La firma electrónica estandarizada permite a cualquier cliente suscribir una póliza en apenas unos minutos, con plena validez jurídica y la tranquilidad de que el corredor sigue estando en el centro del proceso. Se trata de una funcionalidad que ya se integra en la plataforma CIMA, la cual canaliza más del 85% de las primas intermediadas en el mercado español, lo que refuerza su alcance y relevancia.
Los beneficios para nuestra industria son evidentes. En primer lugar, la seguridad jurídica, al reforzar el valor probatorio de los contratos y reducir las incertidumbres que históricamente generaba la falta de firma sistemática en los documentos. En segundo lugar, la eficiencia, gracias a la integración directa en los ERP de los corredores, que automatiza procesos y elimina costes y tiempos innecesarios. En tercer lugar, la confidencialidad de los datos, donde el corredor mantiene el control de la información de sus clientes. Y, finalmente, la sostenibilidad, con la eliminación del papel y la simplificación de la operativa.
Pero más allá de la tecnología, lo realmente relevante es que el proyecto reafirma el papel del corredor como garante de confianza. A diferencia de las soluciones individuales de firma que algunas aseguradoras venían utilizando, la póliza digital integra al mediador en el proceso. En este caso, es el corredor quien valida los documentos que se envían a sus clientes, quien supervisa la firma y quien aporta los datos necesarios para que el proceso se cierre con plena validez. Esa centralidad aporta seguridad a todas las partes, pero también supone un evidente incremento del riesgo de la actividad del corredor.
Toda innovación genera también nuevos riesgos. Los corredores deberán extremar el cuidado en el uso de la herramienta, pues un error en la gestión de un proceso de firma o una deficiente supervisión podrían derivar en responsabilidades. Además, todas las partes deberán de ser conscientes de que la facilidad y agilidad para la firma electrónica no podrá ser motivo para bajar la guardia para el cliente final, pues este último tiene sus propias obligaciones como son las de leer la póliza, sus condiciones y firmar la póliza en última instancia si las acepta.
Y quizá ahora, realizado el esfuerzo para el desarrollo de esta formidable plataforma, es el momento oportuno para plantear una evolución que cierre el círculo de las obligaciones del mediador. Los artículos del 172 al 181 del RD-ley 3/2020 nos hablan de las obligaciones de información que los mediadores tienen con sus clientes, requisito cuya acreditación resulta especialmente importante cuando nos encontramos ante una reclamación contra el corredor, pues en no pocas ocasiones la ausencia de esta información debilita la defensa del corredor e incrementa el riesgo para este último.
Si la póliza digital ha sido capaz de resolver el histórico déficit de la firma contractual, ¿por qué no avanzar hacia un módulo que permita al corredor dejar constancia de la información previa facilitada al cliente? Una funcionalidad de este tipo otorgaría un valor añadido incalculable: reforzaría la transparencia, protegería al consumidor y, al mismo tiempo, ofrecería al corredor un soporte probatorio esencial para defenderse en caso de reclamaciones.
La póliza digital es, sin duda, un hito histórico para el sector asegurador español. Ha demostrado que la colaboración entre compañías, asociaciones
y empresas tecnológicas es posible y fructífera. Esta mejora marca un punto de partida: el reto de aprovechar esta infraestructura para seguir avanzando hacia un ecosistema donde la digitalización no solo haga los procesos más rápidos y eficientes, sino también más seguros y justos para todos.
Carlos Montesinos, CEO de CGPA Europe Sucursal España

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