El seguro TRC no debe considerarse un gasto, sino una herramienta esencial de gestión empresarial. Cubre daños materiales a la construcción, pérdidas derivadas de errores humanos o defectos en los materiales, y, en muchos casos, también la responsabilidad civil frente a terceros.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA PYMESEGUROS Nº 149
En el dinámico sector de la construcción, donde cada obra implica una inversión significativa y una compleja interacción de recursos humanos, materiales y financieros, el riesgo es una constante. Desde un pequeño edificio residencial hasta una gran infraestructura pública, la posibilidad de accidentes, fallos estructurales, incendios o fenómenos naturales está siempre presente. Ante este escenario, el seguro Todo Riesgo de Construcción (TRC) no debe considerarse un gasto, sino una herramienta esencial de gestión empresarial.
Esta póliza se encarga de cubrir las pérdidas materiales que se produzcan accidentalmente o de manera repentina en la realización de una obra. Todo esto, con la intención de proteger y resguardar los bienes e intereses, en medio de la realización y construcción de un proyecto. Es uno de los seguros del sector más recomendados y con más flexibilidad.
Este seguro de todo riesgo, permitirá cubrir el coste de la propia obra que se está haciendo, bien sea por fallos propios, o bien por cuestiones impredecibles (un incendio, un robo, viento, granizos, heladas…. Proporciona de esta forma cobertura frente a los daños accidentales sufridos por la obra en sí, así como los que pueden sufrir el equipo y la maquinaria de construcción durante la ejecución de la obra.
Aunque es cierto que el seguro TRC es voluntario, sí se trata de un seguro muy recomendable. No obstante, hay casos en que se exige la contratación de este seguro, por ejemplo, por el propio promotor de la obra como requisito para el encargo de la obra por interés en el aseguramiento total de la promoción, o incluido en los pliegos de condiciones de contratos de la administración.
Contratar un TRC supone blindar la viabilidad del proyecto frente a imprevistos que podrían comprometer no solo la rentabilidad, sino la continuidad misma de la obra. Este tipo de póliza cubre daños materiales a la construcción, pérdidas derivadas de errores humanos o defectos en los materiales, y, en muchos casos, también la responsabilidad civil frente a terceros.
Más allá de la protección financiera, el TRC también tiene un valor estratégico. En un entorno cada vez más competitivo y regulado, disponer de este seguro mejora la credibilidad ante inversores, promotores y entidades financieras, quienes suelen exigirlo como condición indispensable para financiar o adjudicar obras.
Algunos constructores aún ven el seguro como un costo prescindible, sobre todo en proyectos de menor envergadura. Sin embargo, basta un solo siniestro —una inundación, un derrumbe parcial, un incendio fortuito— para poner en evidencia la fragilidad de esa visión. El costo de reparar los daños, paralizar la obra y asumir las responsabilidades legales puede multiplicar varias veces el valor de la prima anual del seguro. Prevenir siempre será más barato que reparar.
Normalmente, el contratista principal de obra es quien debe contratar el seguro TRC, aunque en ocasiones es contratado por el promotor de la obra. Asimismo, es posible añadir una cláusula de beneficiario principal a favor de una entidad, que es la se encarga de financiar la construcción y exige el aseguramiento de las obras (Administración Pública).
MIC Insurance Company es una de las aseguradoras con mayor experiencia en la comercialización de este tipo de pólizas, ya que somos especialistas desde hace 40 años en el sector de la construcción. Además de esta garantía, estamos especializados en ofrecer todo tipo de pólizas aseguradoras para el sector de la Construcción con el objetivo de ayudar al profesional al desempeño de su labor con total tranquilidad. Para ello hemos diseñado varios novedosos paquetes aseguradores dirigidos al promotor inmobiliario, que le ayudarán a garantizar todas sus posibles responsabilidades y obligaciones sin poner en riesgo su patrimonio.
En este sentido, pongo en valor la confianza de los corredores españoles, únicos distribuidores de los productos de la compañía en nuestro país, con los que estamos totalmente comprometidos en cuanto a ofrecerles los mejores productos, con coberturas ajustadas a las necesidades de sus clientes, y las mejores condiciones.
En definitiva, el seguro TRC no solo protege una obra: protege la reputación, la estabilidad y el futuro de quienes la hacen posible. Adoptarlo no debería ser una decisión opcional, sino parte inherente de una cultura de responsabilidad y sostenibilidad empresarial en el sector de la construcción.
Antonio Morera Vallejo, presidente de Grupo Morera & Vallejo

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