La mediación aseguradora necesita herramientas para ser más rápidos, más precisos y eficaces. Se trata de implementar y desarrollar una visión estratégica a medio y largo plazo. La experiencia demuestra que aquellas corredurías que integran la tecnología de forma coherente y planificada mejoran sus procesos internos, reducen errores, fortalecen la relación con sus clientes y, en última instancia, elevan la calidad de su propuesta de valor. La eficiencia no nace de la tecnología por sí sola, sino del modo en que ésta se pone al servicio de las personas y de las organizaciones.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA PYMESEGUROS Nº 146
Vivimos en una era de transformación constante, y el sector asegurador no es ajeno a esta realidad. La digitalización ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en un presente que exige acción. En este nuevo contexto, la tecnología se ha consolidado como una herramienta clave para el crecimiento, la sostenibilidad y, sobre todo, para mejorar la eficiencia operativa de las corredurías. En Cojebro, lo vemos claro: invertir en tecnología no es un gasto, es una decisión estratégica para asegurar la eficiencia y, por tanto, la rentabilidad a corto y medio plazo, y la viabilidad y competitividad a largo plazo.
La mediación aseguradora vive una etapa crucial. La presión del mercado, los nuevos perfiles de clientes digitales, la necesidad de una mayor transparencia, la optimización de tiempos y recursos... Todo apunta a un mismo lugar: necesitamos herramientas que nos ayuden a ser más rápidos, más precisos y eficaces. La tecnología no es una amenaza a la figura del mediador; al contrario, es su mejor aliada. La tecnología no sustituye al mediador: lo potencia.
En el día a día de nuestras corredurías, las aplicaciones tecnológicas están transformando la manera de trabajar. Automatizar procesos administrativos rutinarios, disponer de plataformas de gestión documental ágiles, centralizar la información del cliente, comparar y emitir pólizas en tiempo real o disponer de analítica avanzada para tomar decisiones mejor fundamentadas... son solo algunos ejemplos de cómo la digitalización impacta directamente en la eficiencia operativa. Cada minuto que un equipo ahorra en tareas repetitivas es un minuto que puede dedicar a aportar valor real: asesoramiento, personalización y servicio.
No se trata de subirse a una moda pasajera. Tampoco de digitalizar por presión externa o por cumplir. Se trata de implementar y desarrollar una visión estratégica a medio y largo plazo. La experiencia nos demuestra que aquellas corredurías que integran la tecnología de forma coherente y planificada mejoran sus procesos internos, reducen errores, fortalecen la relación con sus clientes y, en última instancia, elevan la calidad de su propuesta de valor.
Y, por ello, Cojebro apostará e invertirá especialmente en proyectos tecnológicos pensados por los corredores, para los corredores.
Estos proyectos no tienen por qué ser necesariamente los más complejos, sino aquellos que estén alineados con la cultura de la organización, que cuentan con la idoneidad del equipo directivo y que se integran en la operativa diaria de las corredurías de los socios de forma natural.
La eficiencia no nace de la tecnología por sí sola, sino del modo en que ésta se pone al servicio de las personas y de las organizaciones.
Algunos actores ya están experimentando con modelos puramente digitales y por plataformas automatizadas sin intervención humana, dando cada vez más protagonismo a la IA. Y, en mi opinión, está muy bien como herramienta de aprendizaje y experimentación.
Pero no olvidemos que los corredores tenemos un valor diferencial irremplazable: el conocimiento, la cercanía y la confianza que construimos con nuestros clientes. Esta fortaleza, sin embargo, no puede caminar sola. Debe estar respaldada por sistemas ágiles, seguros y eficientes que amplifiquen nuestra capacidad de respuesta y adaptación.
El reto ya no es tecnológico, es cultural. Se trata de adoptar una mentalidad de mejora continua, de estar abiertos a nuevas formas de trabajar, de formar a los equipos y de evaluar de forma constante qué herramientas tecnológicas pueden ayudarnos a ser mejores. Las corredurías y organizaciones que abracemos esta filosofía no sólo estaremos mejor preparadas para afrontar los desafíos actuales, sino que estaremos en condiciones de liderar el sector en los próximos años.
Desde Cojebro seguiremos impulsando esta transformación. Creemos firmemente que la tecnología debe estar al alcance de todas las corredurías, independientemente de su tamaño. Por ello apoyamos y apostamos en proyectos de innovación colaborativa, compartimos conocimiento y promovemos una visión abierta, sin condicionantes limitativos del rol del corredor: más consultivo, más eficiente, más conectado.
Al final, la cuestión no es si debemos o no invertir en tecnología. La verdadera pregunta es: ¿podemos permitirnos no hacerlo?
Antonio Muñoz-Olaya, presidente de Cojebro

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