La tecnología juega cada vez un papel más determinante en la lucha contra el fraude al seguro. El avance de las técnicas digitales en la aplicación de la detección del fraude está siendo tan vertiginoso que, solo en un año, AXA ha pasado de identificar el 30% a través de estos medios a detectar el 36%. Para poner estos datos en perspectiva, cabe señalar que, en 2013, antes de que AXA comenzara a implementar las primeras reglas automáticas, la práctica totalidad del fraude (un 97%) era detectados de forma manual. Y solamente el 3% (menos de 2 millones de euros) afloraba gracias a medios digitales. Esta es una de las principales conclusiones del del XIII Mapa AXA del Fraude en España, uno de los estudios más exhaustivos del sector asegurador.
Como muestra, cabe señalar que, en los últimos seis años, el número de casos fraudulentos cada ejercicio no ha superado los 24.000; sin embargo, el número de casos sospechosos investigados se han ido reduciendo paulatinamente en los últimos años, de los más de 74.000 en 2021, a los menos de 65.000 en 2025.
La tasa de fraude al seguro en España descendió apenas unas décimas el año pasado hasta el 1,92%. Tomando como perspectiva la última década, el crecimiento ha sido constante, con un repunte especialmente significativo en el año 2020, coincidiendo con la pandemia de Covid19 y el confinamiento en todo el territorio nacional. A partir de esa fecha, se ha estabilizado por debajo del 2%.
Los siniestros declarados en AXA (denominador de la ecuación) han permanecido estables en los últimos años entorno a un millón de casos, con lo que la principal explicación que hay detrás de la evolución de la tasa de fraude es el incremento de los casos de fraude reales detectados (numerador de la ecuación), que han pasado de los 15.000 en 2012 a los casi 24.000 en 2025.
En 2025 AXA evitó pagos indemnizatorios fraudulentos en todos sus ramos –Vida y No Vida, Particulares y Empresas– por un importe total de casi 88 millones de euros, frente a los menos de 87 millones que se evitaron el año anterior. A principios de la década pasada, este importe apenas superaba los 60 millones de euros; sin embargo, la tendencia ha ido en aumento en todo el periodo. De hecho, tras la leve caída en 2016 hasta los 65,7 millones de euros, el importe total evitado no ha dejado de crecer ningún año.

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