Ricardo Cabot, gerente y director técnico de Correduría Cabot Jané Brokers (miembro de Club Català de Corredors y Fecor)2025 fue “un año de alta exigencia” en el ramo de Responsabilidad Civil porque, según Ricardo Cabot, gerente y director técnico de Correduría Cabot Jané Brokers, “hemos operado en un mercado donde la capacidad de las aseguradoras ha estado disponible, pero bajo unos criterios de suscripción y endurecimiento muy rigurosos”. Uno de los retos futuros del ramo es la incorporación de la inteligencia artificial generativa, que como no tiene personalidad jurídica, no puede responder ante un tribunal ni dispone de patrimonio para indemnizar a un tercero. Por ahora, no es un sujeto asegurable. Por eso, “el mercado siempre necesitará la firma, el criterio y el respaldo de un profesional que responda legalmente por el trabajo”.
ENTREVISTA PUBLICADA EN LA REVISTA PYMESEGUROS Nº 156
Ricardo Cabot, gerente y director técnico de Correduría Cabot Jané Brokers considera que 2025 ha sido “un año de alta exigencia” para las corredurías en el ramo de Responsabilidad Civil, obligándolas a multiplicar esfuerzos en un entorno caracterizado por la selectividad de las entidades. “Hemos operado en un mercado donde la capacidad de las aseguradoras ha estado disponible, pero bajo unos criterios de suscripción y endurecimiento muy rigurosos”, explica.
A su juicio, el incremento de primas observado durante el ejercicio “no se debe a una oleada de nuevas contrataciones, sino a la necesaria revisión y actualización de los límites máximos por reclamación de nuestros clientes para adaptarlos a la realidad de los costes actuales”.
Cabot subraya además que la siniestralidad se ha visto especialmente presionada por el encarecimiento tanto de las indemnizaciones por daños personales, como de los gastos de defensa jurídica.
Para las corredurías de tamaño medio como Cabot Jané Brokers, sin departamentos exclusivos para RC, el escenario ha supuesto un esfuerzo adicional de análisis y documentación. “Hemos tenido que dedicar muchas horas a recopilar información, maquetar y defender la realidad de cada riesgo ante los suscriptores en cada renovación”.
En su opinión, “el crecimiento sostenible del ramo y la contención de la siniestralidad solo se logran cuando existe un diálogo fluido entre compañía y corredor”. De cara a 2026, Ricardo Cabot anticipa que “la precisión técnica con la que defendamos cada riesgo será determinante para la viabilidad de las operaciones”. Define la Responsabilidad Civil como un reflejo directo de las tensiones económicas que afectan a las empresas.
Aunque Cabot Jané Brokers trabaja todos los ramos, la RC constituye una de sus principales especialidades porque su ADN “está históricamente ligado al seguro de empresa. Esta trayectoria nos ha permitido especializarnos en ramos netamente corporativos como la Responsabilidad Civil”. En su opinión, la complejidad técnica del ramo es precisamente uno de sus principales atractivos. “La RC es el ramo técnico por excelencia; exige estudiar continuamente, comprender procesos productivos y mantener un diálogo permanente con gerentes de riesgos y aseguradoras. Es un ámbito exigente, pero es donde creemos que nuestra profesión aporta su verdadero valor”.
En su correduría, la Responsabilidad Civil representa ya el 45% del volumen total del negocio de empresas. “Es un ramo estratégico e indispensable para nosotros. La confianza que se genera cuando resolvemos de forma rigurosa y coordinada con las aseguradoras las necesidades de Responsabilidad Civil de una corporación es, habitualmente, la que nos consolida como el socio de referencia para la gestión del resto de su programa de seguros”.
Cabot divide la aportación del corredor en tres grandes funciones: Diagnóstico y diseño técnico, cercanía y acompañamiento al cliente y defensa y
apoyo durante el siniestro. “Cuando llega el momento de la verdad, aportamos el criterio técnico necesario para equilibrar la balanza y garantizar una tramitación justa para el cliente”.
Para Cabot, la RC tiene un enorme potencial de desarrollo, aunque no necesariamente por un aumento del número de empresas, sino por la creciente sofisticación del riesgo. “La progresiva judicialización y la constante regulación sitúan al empresario ante escenarios de exposición muy complejos que requieren de soluciones aseguradoras”. Por eso, el potencial del ramo reside en “nuestra capacidad como asesores para adaptar los contratos a las necesidades reales de nuestros clientes” y eso, “representa una oportunidad magnífica de fidelización”.
Por otro lado, la llegada de nuevas aseguradoras internacionales especializadas y la consolidación de agencias de suscripción supone una buena noticia para el ramo. Sin embargo, advierte que disponer de capacidad no garantiza por sí solo la colocación “si no tenemos posibilidad de encaje en dichos mercados”. En este punto, destaca el papel del asociacionismo profesional: “Formar parte de organizaciones profesionales nos permite acceder a alternativas similares a las de los grandes brókeres internacionales”.
Ante las quejas recurrentes sobre la insuficiencia de cobertura en determinados riesgos, Cabot considera que el problema no siempre radica en la falta de capacidad aseguradora, “sino a las dificultades para trasladar información técnica de suficiente calidad, especialmente en estructuras como las de la mayoría de corredurías que no cuentan con departamentos técnicos específicos y exclusivos para este ramo”.
Para resolver esta situación propone tres líneas de actuación basadas en la colaboración y el asociacionismo: Apoyarse en asociaciones profesionales, aportar información técnica de calidad y modular correctamente los límites, y diseñar estructuras en coaseguro o estructuras por capas (Excess).
La automatización y la robotización están transformando profundamente la gestión del riesgo. “Si un operario comete un error, se activa la RC de Explotación. Pero si el fallo lo comete un robot autónomo, la discusión legal cambia por completo”. En estos casos, la responsabilidad puede desplazarse hacia la RC de Producto o hacia la RC Profesional Tecnológica. “El verdadero reto para las corredurías pasa por realizar una correcta gerencia de riesgos previa y analizar cómo integra el cliente la tecnología en sus procesos”.
Cabot no se sorprende por el hecho de que haya estudios que indiquen que el 70% de las pymes desconocen el alcance de su póliza de RC General. “Es un dato que nos debe invitar a la reflexión”, dice. De hecho, atribuye esta situación a modelos de comercialización, a veces, excesivamente automatizada, masiva o bancarizada, desprovista del análisis previo necesario. “Nuestro valor consiste en actuar como traductores, aterrizando conceptos complejos para el cliente y ayudando a que la aseguradora reciba una radiografía fiel de lo que la empresa necesita proteger”.
Respecto a las empresas que todavía no cuentan con seguro de RC o consideran que no lo necesitan, apuesta por cambiar el enfoque comercial. “Debemos evolucionar en la forma de explicar el riesgo”. En su opinión, la mejor estrategia consiste en mostrar ejemplos reales de siniestros y cuantificar el impacto económico que una reclamación podría tener sobre la supervivencia de un negocio. “Solo así el seguro deja de percibirse como un coste y pasa a entenderse como una inversión en tranquilidad”, afirma.
Cabot comparte la inquietud de muchos corredores respecto a la insuficiencia de los límites contratados. “Mantener límites antiguos sitúa a las pymes en una posición de vulnerabilidad grave”. Considera que tanto corredores como aseguradoras tienen responsabilidades en este aspecto: “La obligación de los corredores es realizar esa labor de revisión sistemática en cada renovación, concienciando al cliente de que tener un capital adecuado es la única garantía real de salvaguardar su patrimonio ante un evento de gran magnitud. Mientras que las compañías deben facilitar el acceso a límites superiores y reducir las trabas burocráticas que dificultan la contratación de capitales más elevados”.
La RC Profesional afronta importantes desafíos derivados de la profunda transformación técnica y de suscripción. “Existe una falta de soluciones aseguradoras y condicionados específicos para muchas de las nuevas profesiones tecnológicas y científicas. Para las corredurías, el reto está en saber analizar cómo trabaja cada profesional y qué medidas toma en su día a día para evitar cometer errores”.
Sobre la inteligencia artificial generativa, identifica dos riesgos principales: la delegación excesiva sin supervisión humana, “si un profesional firma un informe que contiene errores generados por la IA, la responsabilidad seguirá siendo exclusivamente suya”; y como “la IA no tiene personalidad jurídica, no puede responder ante un tribunal ni dispone de patrimonio para indemnizar a un tercero. Por ahora, no es un sujeto asegurable. Por eso, el mercado siempre necesitará la firma, el criterio y el respaldo de un profesional que responda legalmente por el trabajo”.
Tras la aparición de numerosos perfiles profesionales surgidos después de la pandemia, Cabot considera que el sector asegurador está reaccionando adecuadamente. “Hoy disponemos de soluciones con descripciones de actividad más amplias y flexibles que permiten dar cobertura real a estos nuevos perfiles profesionales”.
Entre los principales problemas que afrontan los corredores destaca la creciente automatización de la suscripción. “La excesiva estandarización y los cuestionarios cerrados dificultan transmitir las peculiaridades de cada riesgo”. Según explica, muchos departamentos técnicos están siendo sustituidos
por procesos automatizados. Para las corredurías de nuestro segmento, que no contamos con un departamento técnico exclusivo para cada ramo, esto puede ser un cuello de botella. “La solución pasa por apoyarnos en nuestras asociaciones profesionales para canalizar los riesgos hacia interlocutores especializados”.
Ricardo Cabot propone a las aseguradoras “seguir reforzando nuestro marco de colaboración técnica y continuar potenciando y dotando de autonomía a los equipos de suscripción locales”. A cambio, las corredurías deben comprometerse a presentar expedientes rigurosos y bien estructurados.
A pesar del peso que ya tiene la RC en muchas corredurías, Cabot cree que el potencial sigue siendo enorme. “En las propias carteras de clientes existen importantes oportunidades de mejora mediante auditorías técnicas preventivas y revisiones de coberturas y capitales”.
“El futuro de la Responsabilidad Civil pasa por consolidar un modelo de cooperación real entre aseguradoras y corredurías basado en tres pilares: rigor técnico, transparencia informativa y respeto mutuo”.
“En un entorno cada vez más automatizado, necesitamos más que nunca canales de diálogo directos y fluidos. Solo así podremos garantizar que los riesgos de las empresas estén realmente bien analizados y, sobre todo, bien protegidos”.
Ricardo Cabot, gerente y director técnico de Correduría Cabot Jané Brokers, señala que al igual que en la RC de Automóviles en la que la obligatoriedad de la cobertura y la actualización constante del Baremo dictan las reglas del mercado y presionan las primas, en el resto de modalidades de RC estamos viviendo un proceso de "obligatoriedad indirecta" debido a las exigencias regulatorias y contractuales, lo que condiciona las previsiones por ramos:
“La situación económica influye principalmente en dos sentidos: disparando el coste medio de los siniestros y elevando las reclamaciones” apunta Ricardo Cabot. Según explica, la inflación incrementa tanto las indemnizaciones como los costes de defensa jurídica, mientras que la presión sobre los márgenes empresariales reduce la tolerancia a los errores. “Conflictos que antes se resolvían comercialmente hoy se convierten en reclamaciones formales para salvaguardar la cuenta de resultados”.
En un escenario de incertidumbre económica, Cabot piensa que las garantías específicas que podrían verse más afectadas son:
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